2013-10-26

Conspiraciones del cuarto milenio

El pasado día 4 de octubre, uno de los autores de 11-S: Análisis crítico recibió un email de parte del redactor del programa Cuarto Milenio, que más tarde nos autorizó a publicar con tal de quitar sus datos personales y los nombres de los invitados que participaron.

Hemos creído interesante publicar su petición y nuestra respuesta, porque creemos que deja clara nuestra posición respecto a este tipo de difusiones.

Estimado Pedro,

Mi nombre es Carlos Largo y soy redactor del programa Cuarto Milenio de Cuatro TV.

Me pongo en contacto con usted con motivo de un próximo programa que estamos realizando sobre los atentados del 11 de Septiembre. Nuestra intención es grabar una serie de entrevistas con profesionales y expertos de distintos ámbitos que puedan aportarnos su punto de vista y opinión sobre si se ha contado toda la verdad o no de este trágico suceso histórico.

Hemos leído su blog respecto a este asunto y sería un auténtico placer para nosotros poder grabarle una pequeña entrevista. Ya le digo que nos gustaría dar cabida a todo tipo de opiniones, desde las más escépticas, hasta las más conspiranoicas, para enriquecer el debate. Por el momento, le confirmo que participarán con nosotros **** ******** (periodista y escritor), ******** ***** (periodista), ***** ***** (escritor), ******** *** ******* (militar retirado), ***** ****** (periodista), ********* ***** (piloto) y ****** ***** **** (Ingeniero de Navegación Aérea).

Muchas gracias por su atención y saludos cordiales,

CARLOS LARGO

Redacción

CUARTO MILENIO - MILENIO 3

Cuatro TV / Cadena Ser

carlos.*****@*******.*** / c*********@*****.***

***.***.*** - **.***.**.**

______________________________________________

CUARTO MILENIO- CUARZO TV

Calle ************************

***************

Esta fue la respuesta, enviada ese mismo día:

Hola, Carlos, gracias por escribir.

En primer lugar, te comunico que tengo intención de hacer pública mi respuesta en su totalidad, y me gustaría saber si, junto con ella, me autorizas a publicar tu petición original, a la que respondo con este mensaje. Comprendería que, dado el trato que das a los que creen en estas hipótesis, te negaras a autorizarme.

Entiendo tu interés en la participación de gente escéptica sobre estas ideas, «para enriquecer el debate», como tú dices, pero me temo que voy a declinar la invitación. El motivo es que tú, como redactor de un programa de misterio, y yo, como persona crítica, tenemos intereses contrapuestos, pero la decisión sobre qué se publica y qué no, te corresponde a ti. Tu interés, dado tu papel de «periodista del misterio», por así decir, es crear cuanta más duda, mejor, tratando de ofrecer al mismo tiempo un poco del punto de vista crítico para dar una falsa impresión de imparcialidad, aunque siempre con el dedo en el platillo. Este enfoque no me es ajeno, y aun si me equivoco, históricamente el riesgo de que esto ocurra es demasiado alto como para lanzarme a ello ignorando esta posibilidad.

Ya tu punto de partida, que expresas en tu mensaje, es sesgado: buscas la opinión sobre «si se ha contado toda la verdad o no» sobre el 11-S. Es seguro que ha habido negligencias en el tratamiento de la crisis, que los negligentes habrán intentado ocultar para salvar sus puestos, por lo que esa parte de la verdad, la de ocultar negligencias, no se ha contado. Hay muchos indicios aislados que revelan negligencias. Desgraciadamente, las tesis conspirativas desvían la atención popular hasta un punto que dificulta, si no impide, que se investigue en esa línea. He visto a algunos que llegan incluso a insinuar que las hipótesis conspirativas más absurdas están propagadas por el gobierno estadounidense, con el fin de que cierta gente se centre en ellas, quitando credibilidad a las que ellos creen que son las auténticas. En realidad, el efecto conseguido por las hipótesis conspirativas en general es no centrarse en los errores reales, impidiendo con ello tanto determinar responsabilidades como poner medios para evitar dichos errores en el futuro.

Pero sabes, tan bien como yo, que la opinión buscada no es la encaminada a determinar si se han ocultado negligencias. La «verdad» sobre la que preguntas es bien distinta, y trata sobre si aquel gobierno practicó un autoatentado o no. Y, como redactor de misterios, quitarás importancia y dedicarás muy poco tiempo a las pruebas que demuestran, con certeza prácticamente absoluta, que los terroristas planearon el ataque, que se les siguió la pista en varios países por varias agencias secretas, no sólo estadounidense; que algunos recibieron entrenamiento para pilotar, que subieron a los aviones y están en las listas de pasajeros suministradas por las compañías aéreas (pese a que las publicadas por la prensa quitaron a los terroristas por respeto a las víctimas), que hay un informe dedicado a la financiación de los terroristas; que los aviones impactaron y sus restos están donde tenían que estar (dentro del Pentágono, porque dada la violencia del impacto, atravesó la fachada creando un agujero de 30m, que no de 5; o entre los restos del WTC o incluso muchos salieron por el otro lado; o enterrados bajo tierra, como varios otros accidentes aéreos que resultaron en el avión enterrado, como por ejemplo el vuelo 2553 de Austral). Que incluso los supervivientes que estaban *dentro* del WTC1 cuando éste se derrumbó, no reportan explosión alguna durante el derrumbe. Que el colapso del WTC7 fue completamente silencioso, pese a la aparente similitud con una (ruidosa) demolición, y así sucesivamente. Tu trabajo es poner todos los focos sobre lo que puede parecer a la gente más extraño y sospechoso, con música enervante de fondo, porque es de lo que tu programa se alimenta. Mi intención, en cambio, como persona fascinada tanto por el tema como por la forma en que se tergiversa para dar una versión sesgada, así como en calidad de ciudadano preocupado, es dar a conocer la realidad de los hechos, para que las protestas y las investigaciones vayan dirigidas a lo realmente importante, en vez de a dar pábulo a hipótesis que son claramente absurdas una vez consideradas todas las pruebas, y que se culpe al anterior gobierno de aquel país por lo que de verdad han hecho, que es mucho, en vez de por lo que no han hecho, lo que podría marcar un peligroso precedente. Y no me cabe ninguna duda de que tu programa es una tribuna absolutamente inadecuada para informar a la gente como creo que se merece.

De hecho, he de decir que me entristece bastante que tratéis este tema, porque sé que un resultado probable va a ser un resurgimiento de la opinión popular a favor de estas hipótesis, que empezaban afortunadamente a adormecerse.

Pero capearemos el temporal. Gracias de nuevo, un saludo.

Pedro Gimeno

El programa se emite mañana (a fecha de escritura de esta entrada), y a juzgar por las reacciones de gente próxima a los participantes, se espera muy en la línea de lo que Pedro anticipa en la respuesta.

Nada nuevo bajo el sol, pues.

2010-07-25

Repaso histórico: teorías sobre el colapso

Una de las creencias más comunes ligadas a las teorías conspirativas sobre el 11-S, si no la más, es que se emplearon explosivos para ayudar a que las Torres cayeran. Dejando aparte el edificio 7 del WTC, cuya caída merece un análisis separado, vamos a dar un pequeño repaso histórico a estas afirmaciones y a analizar su mérito.

El primero en explicar cómo se produjo el progreso del colapso una vez iniciado éste fue Zdeněk Pavel Bažant, profesor de ingeniería civil y ciencia de materiales. Hoy por hoy, su artículo, enviado para su publicación originalmente el 13 de septiembre de 2001, sigue siendo una demostración ingenieril de que el colapso era imparable una vez iniciado, por lo cual no hacía falta en absoluto emplear explosivos para «ayudar» a que la caída progresara, sino que las columnas en su estado original eran por sí solas lo bastante débiles como para ceder irremisiblemente ante un colapso gravitacional.

Imagen de uno de los artículos de Bažant que ilustra las dos fases: destrucción hacia abajo y destrucción hacia arriba.

Tiempo después vino el informe de la FEMA. Esta organización proporcionó una primera explicación de los motivos de los colapsos, aunque sin entrar en detalles: únicamente mencionaron las posibles acciones del fuego, indicando que «la cadena específica de eventos que condujo al colapso probablemente nunca será identificada» (FEMA 403, sec. 2.2.1.4, p.2-24). Sin embargo, proporcionaron una descripción razonable del desarrollo del mismo.

Las primeras versiones que proponían una caída ayudada mediante explosivos se limitaban a señalar el parecido entre el derrumbe y una demolición controlada, utilizando vídeos. Esas comparaciones quedaron pronto desvirtuadas cuando se hizo notar que en las demoliciones controladas mediante explosivos, es la base lo que se destruye primero, empezando la caída desde abajo, mientras que en ambas Torres Gemelas es evidente que el colapso empieza por arriba.

Poco después comenzó el «mantra» de la caída libre: que el tiempo de caída de las Torres se corresponde con el tiempo de una caída libre (9,22 segundos), lo cual, decían, es imposible si no se deja a los soportes sin resistencia de ninguna clase, lo cual, continuaban sus proponentes, sólo puede realizarse mediante el corte de las columnas con explosivos.

Quienes han sostenido tal afirmación (que todavía colea hoy en día en algunos ámbitos), es evidente que nunca han usado un cronómetro para medir por sí mismos el tiempo de caída. En ningún vídeo que muestra los colapsos razonablemente completos, tardan menos de 12 segundos las torres en caer. Es difícil cuantificar el tiempo exacto debido a lo denso de la nube de escombros, que sobre todo oculta la parte final del colapso, pero algunas mediciones apuntan a unos 15 segundos como mínimo para el WTC 2 y unos 22 para el WTC 1.

Por añadidura, una caída con un tiempo inferior a 12 segundos es físicamente imposible, debido a una ley física conocida como conservación del momento cinético. El artículo Caída libre vs colapso desarrolla la explicación pertinente, incluyendo además este vídeo divulgativo: http://www.youtube.com/watch?v=-53fiaI8F2o.

Conservación del momento cinético

Un argumento común cuando se hacen notar esos datos, aparte de la simple incredulidad (sin proponer ninguna medición alternativa), es que las columnas deberían haber opuesto más resistencia. Sin embargo, Bažant ya demostró que no es así: la energía cinética del bloque en caída superaba en tal cuantía la energía de rotura de las columnas, que éstas cedieron sin frenar sustancialmente la caída.

Otros utilizan los datos sismológicos para apoyar un tiempo de caída de alrededor de 10 segundos. Quienes así lo hacen ignoran que lo que muestran esos datos es el impacto de los escombros contra el suelo y la rotura de los pisos subterráneos, no el desarrollo del colapso. Los vídeos de los colapsos, además, son lo bastante contundentes como para poder descartar que ese tiempo se corresponda con el de la caída en sí.

Datos sismográficos del día de los atentados, tomado desde Pasadena.

Y precisamente, los datos sismológicos también permiten descartar el uso de explosivos, que de haberse usado, también habrían quedado registrados en las gráficas, lo cual no sucede.

El argumento de la caída libre se ha visto, paradójicamente, apoyado por el informe de la Comisión del 11-S, en el que se indica que la torre sur cayó en 10 segundos. Todas las evidencias disponibles contradicen esta afirmación, así que no deja de ser irónico, a la par que inconsistente, que se utilice el contenido de un informe que además ha sido denigrado como «mentiras oficiales», como apoyo a esa falsa concepción de la caída libre. Al leer esa parte del informe con más detalle, queda claro que esos diez segundos aluden a que lo súbito de la caída dejó sin tiempo de reacción a los equipos de emergencia que estaban ayudando a desalojar el edificio. No pretende ser una cifra exacta.

En 2005, el NIST publicó por fin su estudio sobre los eventos del 11-S en relación a las Torres Gemelas; un informe de 43 tomos. Afortunadamente, en un solo capítulo de un tomo se resumen los datos sobre los colapsos. Una de las claves, según ellos, fue que el arqueo de las vigas de celosía debido al calor provocó el pandeo de las columnas exteriores, haciendo que disminuyera la capacidad de las mismas y que el núcleo del edificio cargara con más peso, lo que unido al efecto del calentamiento del acero y a los daños estructurales, finalmente produjo el inicio del colapso. No intentaron explicar el colapso en sí mismo, algo que la FEMA ya había hecho.

Y del NIST saltamos a la «teoría mutante de la termita» de Steven E. Jones. Este físico, uno de los responsables del fiasco de la «fusión fría» y defensor de que Cristo visitó América, propuso el uso de una mezcla pirotécnica llamada termitaWP para debilitar las torres sin que se oyera ruido de explosivos.

Sin embargo, las trazas de tal termita nunca fueron halladas, y los experimentos encaminados a analizar el mérito de esta afirmación, como el de National Geographic, dieron resultados negativos. Jones intentó utilizar el análisis de unos restos de columna realizado por la FEMA, en los que se encontró corrosión del acero causada por azufre, como prueba de que el material empleado era termato, una variante de la termita que necesita menos temperatura para iniciar la combustión y que alcanza una temperatura mayor. En dicha variante se utiliza una pequeña cantidad de azufre (2%), de ahí que Jones lo relacionara.

El problema es que los restos analizados no exhibían metal fundido, sino corroído, y la presencia de azufre tenía una explicación mucho más mundana: lo había en abundancia en los muros de yeso (sulfato de calcio). Además, en ningún análisis se encontraron restos de los otros componentes de esta mezcla llamada termato.

Jones insistió con más variantes. Pese a no existir ningún indicio que confirmara su hipótesis de la termita, o termato, realizó, junto con otros, un análisis al polvo del WTC en el que se halló pintura que confundieron con «nanotermita», una variante de la termita realizada con partículas más finas, que arde más rápido que la termita pero que emite la misma cantidad total de energía. Paradójicamente, en el mismo estudio demostraron que la cantidad total de energía de la pintura que analizaron era superior a la de la termita (cosa bastante común, porque la cantidad total de energía de la termita es poca en comparación por ejemplo con hidrocarburos), lo cual probaba sin asomo de dudas que no era termita lo que analizaron. Pese a ello, alegaron que se trataba de «pintura termítica».

«Chips» encontrados en el polvo del WTC por el equipo de Jones, Harrit y cía.

También se consideraban otras variantes en el estudio, como las supertermitas o las super-nanotermitas, que al parecer sí son explosivas. Misteriosamente, Jones y cía. no dijeron palabra respecto a la contradicción que supone alegar inicialmente que se usó termita y así explicar la falta de ruido de explosiones durante el colapso, para acabar diciendo finalmente que era una termita explosiva.

El colmo de la inconsistencia vino cuando el propio Jones, al indicarle inequívocamente que era imposible que una capa pintada sobre la superficie de las vigas elevara la temperatura de las mismas más de un par de grados, o que como explosivo no les haría nada debido al escaso grosor de la capa, cambió su teoría a que la «pintura de termita» habría sido empleada como detonador de explosivos convencionales, con lo que estaríamos de vuelta a la casilla uno: ¿dónde están los sonidos de explosiones que no se oyeron durante los derrumbes?

Falta por nombrar a los «Arquitectos e ingenieros por la verdad del 11-S», una asociación compuesta por ingenieros eléctricos, ingenieros geotécnicos, ingenieros aeroespaciales, ingenieros químicos, ingenieros mecánicos, ingenieros petrolíferos, ingenieros electrónicos, ingenieros ambientales, ingenieros biomédicos, ingenieros de agricultura, ingenieros navales, ingenieros informáticos, ingenieros agrimensores y arquitectos de edificios de hasta cinco plantas. Ah, sí, y unos pocos ingenieros civiles y arquitectos de edificios de más de cinco plantas, que son los únicos cuya cualificación les autoriza para dar una evaluación técnica de los motivos de los derrumbes. Lamentablemente, ninguno de ellos ha publicado ningún estudio técnico que acredite que la única causa posible del derrumbe era que hubiese sido provocado.

Sin embargo, su líder, Richard Gage, un arquitecto de edificios de hasta cinco plantas, ha realizado multitud de giras para mostrar al mundo (pero no al mundo de la ingeniería civil a través de alguna revista especializada) una presentación en la que afirma, usando argumentos que resultan pueriles desde el punto de vista técnico, que los edificios fueron demolidos utilizando explosivos piso a piso. Como era de esperar, tampoco explica por qué no se oyeron tales explosivos.

En medio de todo este sinsentido de explosivos insonoros, hay una nueva corriente de «truthers» que defienden que el desarrollo de los colapsos de las Torres fue puramente gravitacional, sin la ayuda de explosivos, basándose en el análisis detallado de los numerosos vídeos disponibles de los mismos. Su descripción coincide en buena medida con la de la FEMA. Como es inevitable, dejan la puerta abierta a que un algo ocurriera entre el incendio y el colapso, apresurándose en indicar que aunque éste último fuera consecuencia de la gravedad, eso no descarta la posibilidad de que se usaran explosivos para inducirlo. Sin embargo, hemos de felicitarles por su dedicación en demostrar esa parte de la verdad que ya nos era conocida a través de los estudios de Bažant.

Es un avance. Tal vez sea el comienzo de una nueva era en la que los «truthers» buscan realmente la verdad en lugar de su verdad. Pero mejor no contener la respiración en espera de que eso suceda, porque el riesgo de asfixia es patente.

2010-01-18

Foros de Discusión

Hace ya más de un año, se puso en marcha la web 11-S: Análisis Crítico.

Con los modestos medios de que disponíamos, en aquel momento no nos fue posible implementar un sistema para recibir comentarios o debatir sobre los artículos que hemos ido publicando. Para suplir esa carencia, usábamos un subforo del foro de Misterios de Todo a Cien.

Pero hoy estamos de estreno: tenemos foro nuevo, expresamente dedicado para debatir los artículos de la web, así como otros hilos que los usuarios decidan abrir.

Eso sí. Nos gustaría que el debate sea educado, amable y organizado, por lo que existen unas normas de obligado cumplimiento, y que rogamos a todo aquel que se registre, lea con atención.

Animamos a todos a participar y compartir sus puntos de vista respecto a los eventos del 11-S.

2009-04-14

El «material termítico» recientemente analizado es pintura

Steven Jones, Niels Harrit y varios colaboradores más han publicado un artículo, afirmando que ha encontrado termita entre el polvo del WTC.

La publicación

La novedad es que lo ha publicado en una «revista científica». Lo cierto es que el trabajo de Jones tiene ya más de un año de antigüedad. Si ha tardado un año en publicarlo es porque la única revista dispuesta a aceptárselo ha sido The Bentham Open Chemical Physics Journal, una revista cuya empresa editora tiene sus oficinas centrales en los Emiratos Árabes Unidos, que en poco más de un año de existencia dice editar hasta 200 revistas científicas, pero que en la revista que nos ocupa sólo ha sacado doce artículos en total: diez en 2008 y dos por el momento en 2009, contando el de Jones. Sobre el índice de impacto de tal revista, mejor ni hablar.

Cabe destacar este párrafo entre las instrucciones para el autor:

Authors may, however, provide in their Covering Letter the contact details (including e-mail addresses) of four potential peer reviewers for their paper.

Lo que viene a decir que el autor puede escoger al referee que le revisará el artículo. Poco serio, como mínimo.

Podría haber sido publicado en Chemical Physics, o en el Journal of Chemical Physics, o cualquier otra de ingeniería de materiales, revistas más serias e importantes, pero o a esas revistas no les interesó, o los autores no lo intentaron. Por supuesto, este hecho no debería devaluar la argumentación del artículo, pero deja en su contexto correcto la relevancia científica del trabajo de Jones et al.: es un artículo que pasará desapercibido entre los auténticos expertos en metalurgia, química o materiales.

El artículo

El trabajo de Jones se resume en los siguientes puntos:

- Jones et al. han obtenido varias muestras del polvo a través de diferentes personas que en su momento recogieron un poco, y lo han guardado seis o siete años. Algunos de estos restos de polvo se recogieron en lugares tan lejanos como el puente de Brooklyn.

- Las muestras consisten en una «esquirla» con dos capas: una de color gris o metálico, sobre la que hay otra de color rojo.

- Sometidas a un análisis de Espectroscopía de Dispersión de Energía de Rayos X (X-Ray Energy Dispersive Spectroscopy, XEDS), la zona gris contiene Hierro y Oxígeno. La zona roja contiene Silicio, Aluminio, Hierro, Oxígeno, gran cantidad de Carbono y, en algunos casos, restos de Zinc, Plomo, Cromo, y los elementos Calcio y Azufre que atribuyen a contaminación procedente del yeso que cubría las paredes del WTC.

- De un análisis por microscopía electrónica (Scanning Electron Microscopy, SEM) deducen que el Aluminio y el Silicio se concentran en «planos» u «hojas» de 1 micra de longitud x 40 nanómetros de espesor, mientras que el hierro está en forma de partículas de 100 nanómetros.

- Para descartar que se trate de pintura, sumergen las muestras en un baño de un disolvente orgánico. Tras el baño, la capa roja se «hincha» sobre la capa gris.

- De un análisis posterior de XEDS llegan a la conclusión de que el Aluminio se ha segregado y está en forma elemental, no enlazado a ningún otro elemento. Y como se halla mezclado con Óxido de hierro, la conclusión obvia de Jones et al. es que eso es termita, y no puede ser otra cosa más que termita.

- Un análisis posterior de Calorimetría Diferencial de Barrido (Differential Scanning Calorimetry, DSC) revela que cuando la muestra se halla a una temperatura entre 415°C y 435°C, reacciona de forma exotérmica, generando calor. La densidad de energía (KJ de energía por gramo de material) presente en algunas muestras, dice Jones, es en algunos casos superior a la de la termita, e incluso a la del trinitrotolueno (TNT).

- Tras llevar las muestras hasta 700°C durante el análisis de DSC, descubren que se han producido esferas de Hierro elemental.

- Al calentar una muestra con un soplete de oxiacetileno, dicen que ésta reacciona, y que incluso se ve una chispa o algo que aparece espontáneamente.

Todo esto le lleva a concluir que la esquirla se trata de un trozo de «nanotermita», compuesta por nanopartículas de Aluminio, que es más potente que la termita y que produce una ignición a menor temperatura, y que se aplicó sobre las columnas como si fuera pintura (el alto contenido de carbono denotaría el uso de un compuesto orgánico como disolvente líquido sobre la que se asientan las partículas de aluminio y oxido de hierro. Se habría aplicado a «brochazos» sobre las columnas).

Los fallos de la investigación

- El método de análisis empleado (XEDS) da información sobre los átomos que se hallan presentes en la muestra, pero no de cómo están enlazados. Un análisis de difracción de rayos X (XRD) sí hubiera dado esa información, que por ejemplo revelaría si el aluminio está en forma elemental como sostienen Jones et al. En realidad, la publicación de este artículo se retrasó a la espera de tener algún tipo de resultado por esa técnica u otra similar. Sin embargo, aún estamos esperando, y los autores anuncian en el artículo que «ya se publicarán esos datos» (si es que los consiguen alguna vez, aunque un mal pensado pensará que ya los tienen pero no dicen lo que esperaban que dijeran).

- Existe una correlación entre el Aluminio y el Silicio: ambos elementos se hallan en las mismas regiones. Sin embargo, Jones ignora el Silicio y no explica su procedencia en ningún momento. No es una contaminación, ni trazas, pues su señal no es residual sino que está a la altura de la del Aluminio. Asume que es termita, pero no explica qué pinta el Silicio en esa mezcla.

- Jones tampoco explica qué es la «capa gris», que es tan sólo Óxido de hierro. Dado que ahí no hay aluminio, no formaría parte de la «nanotermita», y actuaría como barrera que dificultaría el paso de calor de la reacción hacia la columna para fundirla.

- Jones debería explicar ese salto mortal entre identificar «planos» de Aluminio y Silicio de 1 micra de longitud, y 40 nm de espesor con su conclusión final de que había nanopartículas de Aluminio (típicamente, esferas de tamaños entre 1 y 100 nm).

- El baño en disolvente orgánico dice ser efectivo en pintura, y no en la esquirla. Sin embargo no dice en ningún momento en qué tipo de pintura (no es lo mismo Titanlux, que una pintura al agua, por ejemplo). Aún así, dice que la capa roja se ha levantado de la capa gris, lo que denota que algún efecto tenía el disolvente sobre la adhesión de la capa.

- La densidad de energía de las esquirlas no significa nada. La termita posee una densidad de energía de 3,9 KJ/g. El TNT, 4,1 KJ/g. Alguna de las muestras de Jones llegan a 7 KJ/g. Jones argumenta que una mayor densidad de energía significa que la muestra es más explosiva.

Sin embargo, otros compuestos como el papel presentan una densidad de energía de 16 KJ/g, y el carbón 30 KJ/g. Y éstos no explotan. La densidad de energía sólo cuantifica la cantidad de energía que se puede liberar, pero no dice en cuanto tiempo, que es lo que importa para las explosiones: liberar mucha energía a lo largo de mucho tiempo (como el carbón o el papel cuando arden, o la fisión del Uranio en centrales nucleares) no es lo mismo que liberar poca energía en muy poco tiempo (como una explosión de TNT).

Jones et al., al identificar su esquirla con «nanotermita» (termita hecha con granos muy finos de Aluminio y Óxido de hierro, del orden de nanómetros), se equivocan al pensar que el material es «más energético» que la termita convencional. Contiene la misma energía. La diferencia está en que la nanotermita reaccionaría más rápido y liberaría esa energía antes, siendo por tanto más potente, pero no más energética. Y que un físico como Jones cometa este error de conceptos tan básicos es para quitarle el título inmediatamente.

En este sentido, que las muestras sean más energéticas que la termita, lo único que quiere decir es que no es termita.

- Si Jones et al. sostienen que a 415°C hay ignición [sic] de su «pintura de nanotermita», deberían explicar por qué tuvieron que usar un soplete de oxiacetileno (usado habitualmente para cortar acero fundiéndolo) para ver algún tipo efecto (que en las fotografías del artículo es imposible apreciar). ¿Por qué no se calentó la muestra al aire libre para ver esa «reacción energética» a 415ºC? También, si las columnas estaban «pintadas» de nanotermita, ¿cómo fue que durante el incendio no se activaron, produciendo el colapso antes?

- De igual forma, deberían explicar cómo, siendo una capa tan fina (del orden del milímetro), además de un compuesto que ardería muy rápido, y por tanto se agotaría enseguida, esperarían calentar las columnas lo suficiente como para fundirlas y cortarlas, si no hay cantidad suficiente. De los datos de DSC, se deduce que las esquirlas proporcionarían 10 W por cada gramo de «nanotermita». Con esa potencia, asumiendo que el 100% de ella lo absorbe el acero, y que la columna no disipa posteriormente el calor por radiación, o conducción, se podría calentar a un ritmo de 22°C por segundo. Sin embargo, en una reacción de termita normal, 214 gramos arden en unos 15-20 segundos. La «pintura de nanotermita» no contiene tanta masa. Y además arde más rápido.

Concretamente, 1 gramo de la capa roja situado sobre 1 gramo de acero, liberando 10 W durante un segundo, ignorando la disipación de calor, subiría su temperatura en 22 grados. Sobre 2 gramos de acero, la subiría 11. Sobre 3 gramos, la subiría 7 grados, y así sucesivamente. Si la capa mide del orden de 1 mm de espesor y está puesta sobre una columna de acero, con un espesor del orden del centímetro, asumiendo densidades iguales, la masa del acero será 10 veces mayor, lo que quiere decir que 1 g de la capa roja actuando durante un segundo sobre 10 g de acero lo calentará en 2,2°C.

Incluso se puede calcular el tiempo que tardaría la capa roja en liberar toda su energía: 7 KJ/g, a un ritmo de 10 W/g, necesitan 700 segundos para completar la reacción. Esto son 11 minutos, lo cual indica que ese material no es explosivo y que su reacción es mucho más lenta que la de la termita. No es termita, y mucho menos «supernanotermita».

Menor cantidad + mayor rapidez = Menos tiempo dura reacción y menos tiempo calentando el acero, lo que implica que éste alcanza menos temperatura.

La «pintura de nanotermita» no sería suficiente para fundir el acero. Ni para calentarlo un poquito siquiera.

El NIST ya lo había investigado

Informe del NIST NCSTAR 1-3C - Apéndices

El NIST investigó columnas, vigas y conexiones recuperadas del WTC. Todas presentan una capa rojiza (Ver fotos del Apéndices A, B y C). Todas, por cierto, muestras signos de haber sido dobladas, aplastadas, etc... pero ninguna parece haber sufrido los efectos devastadores de la termita.

El apéndice D es el más interesante. Para examinar la temperatura que alcanzaron las columnas se guían por la pintura de las columnas. Esta pintura consistía en varios pigmentos óxidos en un líquido volátil. Es una mezcla cerámica que da cierta protección ante el fuego. La composición de esta pintura consta de Óxido de hierro, Zinc, Dióxido de silicio, Silicio diatómico y pigmento Tnemec.

El pigmento Tnemec [PDF], a su vez, contiene óxido de hierro, aluminatos y silicatos de calcio y compuestos de Zinc.

TODOS ESTOS COMPUESTOS APARECEN EN LOS ESPECTROS DE XEDS DE JONES ET AL.

Los análisis de la pintura les llevaron a determinar que ésta se agrietaba cuando la temperatura alcanzaba los 250°C. Cuando llegaba a 650°C , se formaba una capa oscura debajo de la pintura, que no es más que óxido de hierro, y empezaba a levantarse del acero. A 800°C, la formación del compuesto oscuro se aceleraba, y era muy sencillo que se desprendieran esquirlas.

ESTO EXPLICA LA APARICIÓN DE LA «DOBLE CAPA», Y CÓMO LAS ESQUIRLAS SE DESPRENDIERON Y LLEGARON TAN LEJOS CON EL POLVO.

También sometieron muestras de las columnas a un análisis térmico, similar al empleado por Jones et al. De igual forma, obtuvieron que alrededor de los 400°C, existía una reacción exotérmica. Lo mismo que obtuvieron Jones et al. La explicación es que las columnas, tras calentarse en los incendios y enfriarse posteriormente, cristalizan en formas metaestables, esto es, formas estables, pero que no son la que minimizan la energía potencial del cristal: contienen almacenada una pequeña cantidad de energía. Al calentar lentamente las muestras, estas formas metaestables puede liberar esa energía acumulada, dando un pico exotérmico, y recristalizando en un estado de menor energía.

EL PICO QUE EL NIST OBTIENE ES EQUIVALENTE AL OBTENIDO POR JONES Y NO CORRESPONDE CON LA IGNICIÓN DE TERMITA, SINO CON LA RECRISTALIZACIÓN DE ESTADOS METAESTABLES.

Resumiendo: Jones, Harrit et al. han publicado un análisis a un trozo de pintura de las columnas del WTC, y han concluido que es termita.

Pintura del NIST

Pintura analizada por el NIST

Fragmentos de Jones et al.

Fragmentos rojos y grises analizados por Jones et al.

Añadido 1/06/09

Tras la publicación del artículo de Harrit, Jones et al., la editora en jefe de la revista, Marie-Paule Pileni, dimitió de su cargo en esa revista, ya que el artículo se publicó sin que ella fuera informada de la existencia de dicho artículo, ni de que su proceso de revisión se estaba llevando a cabo.

Aquí está la versión original en danés de la noticia , y una traducción al español se puede leer gracias al traductor de Google.

Según dice ella literalmente, se sintió «apuñalada por la espalda», y cree que son motivos políticos los que han llevado a que ese artículo se haya incluido en la revista.

Entre las declaraciones de Niels Harrit en ese artículo, cabe destacar que reconoce saber quienes fueron las personas que revisaron el artículo, lo cual dice mucho (y muy malo) sobre el proceso de revisión que se siguió.

El rector de la facultad de Niels Harrit estaba igualmente incluido en el panel editorial de Bentham Open, e igualmente acabó dimitiendo.

Así pues, quedam todas las dudas despejadas respecto a la seriedad de la revista «científica».

Añadido 26/01/11

Y aún más sobre la seriedad de la publicación.

El Prof. David L. Griscom publicó en su blog una nota identificándose como uno de los revisores del artículo.

Esta persona, como revisor del artículo, debería ser una persona independiente y ajena al grupo de autores que remitieron el artículo a la revista. Sin embargo, en el propio artículo se puede leer en la sección de agradecimientos:

ACKNOWLEDGEMENTS

(...)

We thank David Griscom, Mark Basile, David Allan ...

(énfasis nuestro)

quedando así en evidencia la nula objetividad en el proceso de revisión. Por si fuera poco, David Griscom había publicado previamente en la revista editada por Steven Jones, Journal Of Nine Eleven Studies, un artículo defendiendo la tesis de la demolición controlada.

Actualmente, el Profesor Griscom defiende la hipótesis de que los pasajeros de los cuatro vuelos son parte de la conspiración. Según él, los aviones fueron secuestrados y llevados a bases militares, mientras que lo que impactó contra las Torres Gemelas y el Pentágono fueron aviones no tripulados.

2009-03-25

Zero Investigación 11-S: Guía del espectador

La película «Zero» está hecha en formato documental, pero como tantas otras anteriores (Loose Change, Zeitgeist, In Plane Site, 9/11 Mysteries, Painful Deceptions...) introduce manipulaciones deliberadas que pueden resultar sutiles si no se domina el tema que tratan. He aquí una pequeña guía para que quien quiera verla pueda estar alerta de los trucos que emplea.

  1. Dario Fo es un premio Nobel DE LITERATURA, aspecto que NO SE NOMBRA al presentarlo.

    No tiene, por tanto, ninguna autoridad en la materia que se trata en la película Zero.

    Ningún premio Nobel con autoridad en materias de física ha puesto en duda hasta la fecha los acontecimientos del 11-S.

  2. Cuando en Zero dicen que las torres podrían aguantar probablemente varios impactos de aviones, hay que recordar que el sistema antiincendios fue instalado años después del diseño y construcción de las torres y no se incluía en los diseños «a prueba de aviones». Tal y como los ingenieros tenían previsto, los dos edificios absorbieron los impactos de los aviones. Probablemente se habrían salvado si no fuera por los incendios.

  3. Cuando hablan del Windsor, es importante recordar que la parte hecha de acero del Windsor colapsó por completo y que el hormigón, que es de lo que estaba hecha la torre Windsor (pero no las Torres Gemelas), aguanta mucho mejor el fuego. Eso nunca es nombrado por este tipo de películas. Véase el artículo Comparación con otros incendios para más datos.

    Los edificios hechos de acero siempre han causado serias preocupaciones en casos de incendios y hay numerosos ejemplos de edificios de acero colapsados en el artículo mencionado. Cuando comparan la torre Windsor con las Torres Gemelas no están haciendo una comparación entre edificios de igual estructura.

  4. No hay que olvidar que los incendios tardan cierto tiempo en desarrollarse, a la hora de entender por qué Brian Clark fue una de las únicas cuatro personas que sobrevivieron estando en pisos por encima del punto de impacto en la Torre Sur. En la película se utiliza su testimonio para insinuar que las temperaturas no eran particularmente elevadas, sin tener en cuenta el tiempo de desarrollo normal de un incendio. Al comienzo del mismo, lógicamente no son particularmente elevadas, pero a medida que se desarrolla esa situación va cambiando.

  5. Kevin Ryan es un ex-empleado de Underwriters Laboratories que fue despedido por motivos que no han trascendido con exactitud, aunque hay rumores que apuntan a que se comunicó con el NIST en nombre de su empresa dando datos incorrectos que dejaban a ésta en mal lugar.

    En cualquier caso, actualmente es un activista de las teorías de la conspiración, ayudando al físico Steven Jones en la publicación de un boletín supuestamente científico, en calidad de revisor. Los trabajos que ha dejado pasar en ese boletín no tienen calidad científica alguna y no es de extrañar que esas circunstancias influyeran en su despido.

    Su opinión es que los fuegos fueron de una temperatura muy baja como para debilitar el acero, en contradicción con la opinión de muchos expertos, incluyendo los organismos que realizaron la investigación posterior del incendio (como la Agencia de Dirección de Emergencias Federal, FEMA, cuyo informe es pasado por alto en la película).

    Cuando Ryan opina que el NIST manipuló los parámetros, hay que entenderlo desde el punto de vista de alguien que le está quitando importancia a un incendio mucho más serio de lo que él cree. Hay evidencias fotográficas suficientes como para demostrar que el equivocado en este punto es Ryan.

  6. El tiempo de colapso real de la Torre Sur, unos 15 segundos, es estimado incorrectamente como de 10 segundos (tal y como suele suceder, de nuevo, en este tipo de películas). Ese tiempo está basado en una frase del informe oficial de la Comisión del 11-S, relacionada con el poco tiempo que tuvieron para reaccionar y huir los equipos de emergencia, donde se dice que cayó en diez segundos, pero ni siquiera da referencias, por lo que cabe pensar que es una estimación aproximativa basada en los vídeos en los que el polvo oculta por completo la visión de la parte intacta de la torre.

    En este vídeo se calcula una estimación mejor basada en vídeos en los que se ve la torre a pie de calle y se distingue una parte entre el polvo: http://www.youtube.com/watch?v=qLShZOvxVe4. A pesar de ello, los que defienden la teoría de la conspiración gubernamental ignoran esa evidencia y repiten una y otra vez, en todos los medios, que el tiempo de caída fue de nueve o de diez segundos (según versiones).

  7. El tiempo de derrumbe del WTC 7 también está incorrectamente estimado. El tiempo de caída libre sería de unos 6,16 segundos, pero a los 6,5 segundos se ve claramente en una de las tomas cómo el edificio aún está a la altura de otro edificio anexo a él, de 99 metros de altitud, antes de perderse tras otros edificios. En esta página hay un gráfico explicativo, que muestra cómo quedaban aún unos 16 pisos por caer (un 34% del edificio aprox.) tras 6,5 segundos de iniciarse el derrumbe sólo de la fachada del edificio (que comienza unos diez segundos después de que el derrumbe interno empezara): http://www.ae911truth.info/show_image.php?id=27. Con ese dato, se puede estimar que, si la aceleración en la caída hubiera sido regular (que no lo fue), el tiempo total sería de unos 8 segundos, un 30% más que en una caída libre. El NIST estima que superó la velocidad de caída libre en un 40%, es decir, que estima el tiempo en unos 8,6 segundos.

  8. La presencia de metal fundido después del colapso no tiene nada que ver con el mismo. Los incendios subterráneos, que se prolongaron durante meses, dan cuenta del metal fundido que fue hallado a lo largo de todo ese tiempo. La temperatura medida por helicópteros en los incendios superaba los 1.500°C, siendo capaz por tanto de fundir el acero. Esas temperaturas son explicables por la ausencia de refrigeración en los escombros, algo similar a lo que pasa en los altos hornos.

    La presencia de una instalación de baterías de grandes dimensiones utilizada por el Banco Fuji para su centro de datos, justo en el piso en el que se produce el derrame, por otra parte, puede dar cuenta del metal fundido que se ve caer antes del colapso. Véase el artículo Metal fundido.

  9. La presencia de azufre está más que explicada. El yeso es sulfato de calcio, es decir, está compuesto de azufre y calcio, y había abundante cantidad en los muros del WTC. Las proporciones de bario y azufre halladas son inconsistentes con la composición del thermate o termato y pueden ser explicadas por los materiales de construcción utilizados (el bario en concreto se usa en la fabricación de ciertos cristales).

  10. No hay ningún testigo que diga haber visto una explosión. Los ruidos que muchos testigos oyeron y que entendieron como explosiones no necesariamente lo eran. Por ejemplo, en el lobby se escucharon ruidos que parecían explosiones y que eran escombros y hasta gente cayendo. Hay gente que dijo ver flashes, pero no acompañados de sonido de explosión. Nadie vio explosiones.

  11. El testimonio de William Rodríguez, trabajador del WTC, de que una persona apareció con la cara y la piel quemadas, se corresponde con los ascensores que cayeron arrastrando una bola de combustible ardiendo. Este fragmento de su testimonio ante el NIST es relevante en ese sentido:

    Una persona viene corriendo a la oficina diciendo explosión, explosión, explosión. Cuando le miro, tiene toda la piel retirada de su cuerpo. Colgando de las puntas de los dedos como si fuera un guante. Y dije: ¿Qué ha ocurrido? Él dijo los ascensores. Lo que ocurrió fue que la bola de fuego bajó con tal fuerza por el hueco del ascensor del 58º (50A) - montacargas, el mayor montacargas que tenemos en la Torre Norte, salió con tanta fuerza que rompió los cables. Se fue abajo, creo que siete pisos. La persona sobrevivió porque fue retirada del nivel B3. Pero esta persona, estando enfrente de las puertas esperando al ascensor, prácticamente se le vaporizó la piel.

    Fuente: Declaración de William Rodríguez ante el NIST

    Lógicamente, que una persona se quemara no implica presencia de explosivos, ya que los explosivos se caracterizan por su onda expansiva, no por su efecto calorífico. En cambio, los impactos de varios ascensores contra el sótano sí explica los sonidos de explosiones que muchos escucharon a la altura del sótano y del suelo.

  12. Las declaraciones del capitán retirado Russ Wittemberg, que habla de la maniobra del piloto que se estrelló contra el Pentágono como si ésta fuera una proeza, se contradicen con las de muchos otros pilotos activos que piensan que dicha maniobra se corresponde muy bien con un piloto novato, viendo claros indicios de impericia en su realización. Véase el artículo Piloto Novato. Era un mal piloto, pero incluso un mal piloto puede hacer un descenso en espiral e impactar contra un blanco.

  13. En el impacto contra el Pentágono, el avión se fue casi íntegramente adentro de la estructura. Por el exterior quedaron sólo trozos ligeros que rebotaron. Eso explica que no hubiera una «evidencia visual sustancial» alrededor del Pentágono: no era el lugar donde buscarla. El mito de que debió encontrarse algo se repite varias veces a lo largo de la película. Véase el artículo Ausencia de restos, donde hay abundante material fotográfico con fragmentos del avión en el exterior y algunos del interior, incluyendo restos de los motores y del tren de aterrizaje.

  14. La película miente directamente al mostrar un falso agujero de entrada. Muestra una imagen donde el agujero principal queda cubierto por la espuma antiincendios y no el agujero completo. Véase el artículo Agujero de entrada para una discusión sobre el tamaño del mismo. Aquí hay una imagen del agujero real, en el que se aprecia cómo nos mostraban solamente la parte que está a la altura del primer piso:

    Composición donde se ve la verdadera extensión del agujero

    La extensión del mismo era de más de 30 metros. Las puntas de las alas no pudieron romper la pared, pero los motores, el grueso de las alas y el fuselaje sí lo hicieron.

    Por cierto, repiten que el avión se «vaporizó», cosa que es falsa. Véase Análisis ADN para una discusión sobre este mito.

  15. Durante su investigación, el FBI confiscó 85 vídeos en total (la película dice 86) de muy diversa índole. Eso incluye vídeos tomados en las Torres Gemelas, entrevistas en Nueva York, cintas cogidas durante el registro a una residencia en Nueva Jersey, cámaras de vigilancia en Florida del Sur, entrevistas en el Pentágono, etcétera. Eso no quiere decir que hubiera 86 cámaras de vigilancia en el Pentágono o alrededores. Al contrario, los vídeos de las cámaras de vigilancia que protegen los accesos en la zona implicada ya han salido todos a la luz.

    Más sobre los 85 vídeos del FBI, en inglés, aquí: http://www.flight77.info/85videos.html

  16. Según el testimonio de Wittemberg, lo que se ve en los vídeos era más pequeño que un 757. Sin embargo, la deformación del objetivo tipo «ojo de pez», que es tenida en cuenta en una reconstrucción, indica que sí que se corresponde al tamaño del 757. Véase el tamaño relativo del avión sin «ojo de pez»:

    Vista del tamaño del avión sin «ojo de pez»

    Y compárese con la vista en «ojo de pez» teórica y con la imagen real:

    Comparativa entre el avión con «ojo de pez» y la imagen de la cámara

    Fuente: 9/11 Case Study: Pentagon Flight 77.

  17. Pese a que la película parece decir lo contrario, nadie dice que los vídeos de las cámaras de seguridad del Pentágono muestren claramente un avión. Simplemente, es la mejor imagen que hay, aunque no sea mucho.

  18. La velocidad del giro previo al impacto no era de 800 km/h, como sostiene la película. Después del giro el avión aceleró hasta alcanzar los 850 km/h. El giro mismo se realizó a unos 500 km/h, una velocidad muy normal para un giro así en un avión.

  19. El testimonio de Robin Hordon, controlador aéreo durante 11 años y alejado del mundo de la aviación durante al menos otros tantos, contradice los testimonios de muchos pilotos respecto a la habilidad necesaria para realizar el giro. Además, su experiencia como controlador se remonta a un periodo en el que la Guerra Fría estaba aún en pleno apogeo, por lo cual sus consideraciones no se pueden extrapolar a un tiempo de paz como el del año 2001. Hay una explicación que detalla este aspecto y muchos otros en el artículo Robin Hordon y el NORAD.

    En el testimonio de Danielle O'Brien, controladora aérea en Dulles durante el secuestro del AA77, falta la frase que añade al respecto:

    La velocidad, maniobrabilidad, la forma en que giró, lo que todos en la sala de radar pensamos, todos nosotros controladores aéreos experimentados, fue que se trataba de un avión militar. No pilotas un 757 de esa manera. Es inseguro.

    Es decir, que su opinión está fundada en que es inseguro pilotar así un 757, no en que las maniobras sólo pudiera realizarlas un avión militar.

  20. La declaración de Nila Sagadevan de que es aerodinámicamente imposible llevar un avión a esa altura, se contradicen con la de muchos otros expertos e incluso con vídeos de «pasadas» a baja altura de 757: http://www.youtube.com/watch?v=r9DSXVceQKM

    Poco podrá sorprender a estas alturas que Nila Sagadevan también vende su propio libro sobre el 11-S.

  21. El espacio aéreo «más protegido del mundo» no es el Pentágono, ni mucho menos. Es la llamada ADIZ (Air Defense Identification Zone, nombrada en la película), una franja que se extiende desde la costa de EEUU hacia mar adentro. Después del 11-S se añadió Washington a la ADIZ. Antes, no estaba. Había una zona restringida, sí, pero esa zona ha sido sobrevolada por multitud de avionetas y aviones sin que nunca les pasara nada. El aeropuerto Reagan, sin ir más lejos, se encuentra a muy poca distancia del Pentágono y una de sus pistas está alineada con éste.

  22. Las baterías antiaéreas que aparecen en una animación son pura fantasía. Véase el artículo Defensas antiaéreas Pentágono. El Pentágono no es «el edificio más protegido del mundo»; eso es otro mito.

  23. Las reglas sobre la interceptación de aviones en la parte continental de Estados Unidos son diferentes a las que se aplican de costa para afuera, la ADIZ. La interceptación en dicha zona costera era una maniobra rutinaria; en la zona continental, sólo hay un caso documentado y llevó más de hora y cuarto. Véase el artículo Interceptación del N47BA para más información sobre esta interceptación concreta.

    Un secuestro tenía, hasta el 11-S, consideración de violación de leyes. No se consideraba un asunto de defensa nacional. Los militares no eran policías; no iban tras cada avión que se sale de rumbo o cuya señal se pierde, ni siquiera tras cada avión secuestrado. Desde entonces, algunas normas han cambiado en ese sentido, pero hay que entender la situación con esa perspectiva.

    De nuevo, el detallado artículo Robin Hordon y el NORAD explica en detalle los procedimientos en vigor y por qué el NORAD no pudo actuar. También es relevante el artículo Interceptación de aviones.

  24. La afirmación de que ha habido 67 emergencias aéreas con interceptación en 2001 no es cierta. Ha habido 67 scrambles o puestas en el aire de aviones militares. La fuente original de esa cifra no especifica dónde; es presumible que se trata de la ADIZ, la zona que el NORAD vigila con especial atención, que es la única donde constan tales interceptaciones.

  25. La defensa aérea reaccionó sin esperar órdenes. No podían tomar la decisión de derribar los aviones, pero esa situación no se dio porque no pudieron en ningún momento alcanzar ningún avión. Despegaron dentro del tiempo de alerta que tenían previsto (de hecho, tal tiempo era de 15 minutos y lo hicieron en 7, gracias a su anticipación). Por supuesto, las normas fueron cambiadas al ver los efectos de las anteriores; eso no tiene nada de particular.

  26. Hay indicios de que Mohamed Atta podía ser bebedor, lo que hace que se ponga en duda que fuera un fundamentalista. En realidad no debería, porque hay una secta dentro del islam, los Takfir wal-Hijra, fundamentalistas extremos y que tienen unas reglas que permiten a sus miembros ciertas licencias con objeto de mezclarse con la población:

    Un elemento primordial de la práctica religiosa Takfir es el subterfugio. La amenaza de los Takfir es que son asesinos fríos, sin corazón que podrían perfectamente ser el vecino o la vecina de al lado. A los miembros de Takfir Wal Hijra se les permite olvidar las restricciones de la ley islámica para mezclarse en las sociedades infieles.

    En otras palabras, los Takfir pueden tener sexo con mujeres libertinas, beber alcohol, comer cerdo y hacer lo que sea que consideren apropiado para avanzar en su misión.

    Fuente: Al Takfir Wal Hijra

    Se cree que Mohamed Atta pertenecía a esta secta. ¿Pudo convencer a los demás para unirse? Tal vez.

  27. Hay otras personas con el mismo nombre que los terroristas. Esto no prueba que fueran los culpables. Por ejemplo, véase esta fotografía de Saeed Al Ghamdi, piloto de líneas aéreas saudí, y compárese con la adjunta del secuestrador Saeed Al Ghamdi, para comprobar que la coincidencia de los nombres no quiere decir que fueran las mismas personas:

    Los dos Saeed Al Ghamdi, el piloto de las líneas aéreas saudíes y el secuestrador

    En el caso de Abdul Rahman Al-Omari, el problema es que fue acusado inicialmente por el FBI de ser uno de los secuestradores, aunque después corrigieron el nombre y nombraron a Abdulaziz al-Omari.

    Y así sucesivamente; véase el artículo Secuestradores vivos o muertos.

  28. Respecto al presunto anillo de oro de bin Laden, no hay ninguna evidencia de que el anillo fuera realmente de oro; en los vídeos no se apreciaría la diferencia con uno de bisutería, por ejemplo. Osama bin Laden no estaba necesariamente transgrediendo regla alguna.

  29. El origen del nombre de Al Qaeda («base de datos», según Robin Cook) es irrelevante a la hora de determinar que de hecho se trata de un grupo terrorista.

  30. Es falso que los presuntos pilotos fueran incapaces de manipular aviones. A todos se les había alquilado avionetas en algún momento. Hay incluso una fotografía de Ziad Jarrah subido a un avión:

    Ziad al-Jarrah a los mandos de un avión

  31. La incompetencia de la CIA es censurable, pero no necesariamente por conspiración. Parece que estaban más ocupados en investigar a los demócratas que en hacer el que se supone que es su trabajo.

  32. La Comisión del 11-S realizó unas 1.200 entrevistas, de las cuales sólo 160 fueron públicas. El resto fueron a puerta cerrada. El testimonio de William Rodríguez está recogido no en el informe, pero sí en el resumen de la entrevista, como tantos otros. No servía a los propósitos de la Comisión, que tenía como deber informar de la situación que había llevado a los ataques y tratar de poner los medios para evitarlos en el futuro.

  33. El aprovechamiento de la situación por parte del gobierno, sin duda ha ocurrido, pero no implica que fuera obra suya. Cualquier estratega sabe que debe aprovechar las circunstancias de la manera que más le favorezca.

En resumen, si quieres pasar un rato divertido con las fantasías de Zero, puedes entretenerte un rato. Pero a pesar del formato documental, hay que tener en cuenta que solo es una película de entretenimiento, no una muestra de evidencias de conspiración alguna.

2009-03-22

El NIST confirma que «UPS» en el piso 81 se refería a un SAI; podría explicar la «fuente» incandescente

Por Paolo Attivissimo - Traducido de la versión inglesa por Red crítica del 11-S con permiso del autor.

Original en inglés

Resumen: Una notable fuente de material (mostrado aquí) que fluía desde los pisos 80-81 de la Torre Sur poco antes del colapso del edificio ha intrigado desde hace mucho a los investigadores del 11-S e inspirado muchas teorías conspirativas. En 2006, el investigador Enrico Manieri sugirió que esta fuente puede haber sido causada por el catastrófico cortocircuito y derretimiento del sistema de baterías de respaldo de un gran SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) instalado por un inquilino. El NIST ha confirmado ahora que tal SAI estaba de hecho ubicado en el piso 81, lo que proporciona un fuerte apoyo a la sugerencia de Manieri. Asimismo, las teorías conspirativas relativas a la termita o compuestos incendiarios similares no son la explicación que mejor se ajusta a los hechos conocidos.

***

Material incandescente que chorrea desde la planta 81 del WTC

Introducción sobre la fuente incandescente

Sobre las 9:52, pocos minutos antes del desastroso colapso de la Torre Sur que se produjo a las 9:59, se podía ver un material aparentemente incandescente fluir y producir salpicaduras conforme salía de una ventana situada en el piso 80 de la misma. El flujo se localizaba en la cara norte del WTC2, cerca de la esquina este.

Material incandescente chorreando (imagen del informe del NIST)

Material incandescente chorreando y suelos descolgados (imagen del informe del NIST)

Este suceso fue esencialmente único: no se observaron otros flujos manifiestos en ninguna otra parte de las Torres Gemelas ni en otros edificios afectados por los ataques del 11-S. El NIST también mencionó (NCSTAR 1-5A, capítulo 9, sección 9.3, pág. 331) un «hilo plateado brillante» de seis segundos de «líquido cayendo intermitentemente» desde una ventana del piso 78 del WTC2.

El material «parecía como brillar», pero como se muestra en la imagen siguiente (Figura 9-32 del informe del NIST), este fenómeno era extremadamente modesto y no mostraba las características evidentes del brillo amarillo rojizo y el comportamiento tipo fuente con salpicaduras que se dio en el piso 80.

Material de aspecto líquido cayendo del piso 78 (NIST)

Algunas teorías alternativas relativas a los ataques del 11-S consideran esta fuente más manifiesta como evidencia de una demolición intencional de las Torres Gemelas, llevada a cabo usando termita o compuestos similares para derretir y cortar las columnas. La fuente incandescente, de acuerdo con esas teorías, sería un efecto de este proceso de derretimiento. Sin embargo, tales teorías fallan en explicar por qué no se vieron otras fuentes similares en ningún otro lugar.

Esas teorías también pasan por alto un hecho muy importante: la fuente incandescente se localizaba en el lugar por donde algunos restos del vuelo UA175 salieron del edificio (se encontraron un motor, un tren de aterrizaje y un fragmento de fuselaje). Este hecho podría no ser una coincidencia.

La gran fuente del piso 80 del WTC2 es discutida en el informe de la FEMA y en el informe NCSTAR 1-5A del NIST, capítulo 9, páginas 374-387. El NIST señala que el flujo comenzó intermitentemente a las 9:53:51. A las 9:57:32 el flujo «se incrementó drásticamente» y permaneció «casi continuo hasta que la torre colapsó». Además, el NIST señala que la cantidad de material que caía era «abundante»; en otras palabras, que este fenómeno era considerable.

Aquí hay algunas fotografías de la fuente incandescente, tomadas del informe del NIST.

Fluido incandescente cayendo fachada abajo

Fluido incandescente y suelos colgantes

Detalle del punto donde el fluido incandescente caía

Y aquí hay un vídeo de la fuente, de YouTube:

video

¿UPS vs UPS?

El NIST especula, en el capítulo mencionado arriba y en sus preguntas y respuestas de 2006, que la fuente «podría ser aluminio fundido» de un Boeing 757, que está hecho de aleaciones de este metal cuyos puntos de fusión están muy por debajo de los del acero. El metal fundido podría haberse acumulado dentro del edificio y entonces, conforme las celosías de los suelos en los pisos 80 y 81 fallaron y se inclinaron, encontrar un camino para fluir hacia el exterior.

Sin embargo, algunas pistas inusuales encontradas por Enrico Manieri sugirieron en 2006 una explicación alternativa. El informe NCSTAR 1-1 del NIST, que discute las reformas a la estructura de las Torres Gemelas hechas por sus inquilinos, muestra que la parte del edificio donde la fuente incandescente sucedió había sido reformada: específicamente, las así llamadas «celosías de dos vías» (las celosías que se extienden en el área de la esquina de cada piso del edificio) habían sido reforzadas en el piso 81 en 1991 «en el área ocupada por United Parcel Service» (NCSTAR 1-1, página 136).

Texto: Elementos estructurales que fueron reforzados, NCSTAR 1-1, pág. 136

La misma reforma se menciona en el informe NCSTAR 1-1C, en la página xlviii, pero con unas palabras ligeramente distintas que resultarán ser muy significativas: en lugar de hacer referencia a «United Parcel Service» utiliza únicamente el acrónimo («UPS»).

Texto: Elementos estructurales que fueron reforzados, NCSTAR 1-1C, pág. xlviii

El mismo acrónimo aparece en el informe del NIST (NCSTAR 1-1C) en la página 116, de nuevo en relación a las reformas realizadas por inquilinos para reforzar los elementos estructurales: notablemente, aparece en las dos únicas reformas de refuerzo realizadas al WTC 2, como se muestra a continuación.

Texto: Reformas de refuerzo realizadas al WTC2 (NCSTAR 1-1C, tabla 4-6)

Curiosamente, la planta es la misma (la 81), las celosías son las mismas («de dos vías»), pero el año figura como 1999, no 1991, y el inquilino es el Banco Fuji. Nótese que tal y como se menciona, esas son las únicas reformas de refuerzo realizadas al WTC 2 de las que informa el NIST. No hay mención a United Parcel Service como inquilino realizando reformas de refuerzo a la planta 81.

Además el «UPS» que se nombra aquí no quiere decir United Parcel Service, sino Uninterruptible Power Supply (en español, Sistema de Alimentación Ininterrumpida, SAI). Ese es el nombre que reciben los sistemas basados en baterías usados para asegurar el suministro continuo de energía eléctrica para salas de ordenadores y dispositivos médicos eléctricos, que no pueden permitirse el más mínimo fallo de suministro eléctrico. Un banco, como el Banco Fuji, ciertamente poseería un sistema de alimentación ininterrumpida para sus sistemas informáticos.

Estos sistemas de alimentación son extremadamente pesados: básicamente, son montajes masivos de baterías de plomo, que sin duda requerirían refuerzo para las celosías. Se ve un ejemplo, no tomado del World Trade Center, en la siguiente imagen. Por otro lado, es muy improbable que el Banco Fuji llevara a cabo un caro trabajo de reformas de las celosías para acomodar un espacio de trabajo para United Parcel Service.

Sistema de baterías similar al que podría encontrarse en el piso 81 del WTC 2

Pero hay más. En los informes del NIST no hay ninguna mención de ninguna clase a United Parcel Service como inquilino del piso 81 del WTC 2, al margen de los trabajos de reforma. Y el NCSTAR 1-1H provee una lista de todas las reformas de todos los inquilinos (incluyendo trabajos que no son de refuerzo, como la instalación de una escalera mecánica) al WTC 2. En dicha lista, mostrada a continuación, el Banco Fuji figura como inquilino de los pisos 80 y 81 en 1990. Las ubicaciones son las partes nordeste y sudoeste de la planta (la parte nordeste es el punto por donde salió el avión). No hay mención a United Parcel Service.

Texto: Resumen de reformas realizadas por los inquilinos (NCSTAR 1-1H, tabla 13-2)

Tomados literalmente, esos fragmentos de información sugerirían un escenario un tanto atípico, en el que los pisos 80 y 81 del WTC 2 fueron ocupados por el Banco Fuji en 1990, después por UPS (United Parcel Service) en 1991, que llevó a cabo trabajos de refuerzo de las celosías, y después de nuevo por el Banco Fuji en 1999, quienes, de nuevo, llevaron a cabo más trabajos de refuerzo para acomodar un sistema llamado precisamente UPS (uninterruptible power supply o SAI).

Otra posibilidad, quizá más plausible, es que la única mención a United Parcel Service en el informe del NIST sea simplemente una errata. Alguien leyó «UPS» y escribió «United Parcel Service», un concepto más familiar que «Uninterruptible Power Supply». Después de todo, las palabras utilizadas son exactamente las mismas en la página 136 del NCSTAR 1-1 y en la página xlviii del NCSTAR 1-1C, excepto por el hecho de que en el primero, «UPS» ha cambiado a «United Parcel Service». De ser así, el Banco Fuji habría sido simplemente un inquilino de los pisos 80 y 81 al menos desde 1990 y habría reforzado las celosías para colocar un sistema masivo de baterías de respaldo en 1999.

¿Por qué es importante todo esto? Porque si había un sistema de alimentación ininterrumpida en el piso 80 u 81, en la esquina nordeste, el impacto del avión y el colapso de los pisos superiores, con sus partes conductoras metálicas, habrían causado numerosos cortocircuitos en las baterías, provocando corrientes de decenas de miles de amperios (como se calcula en este artículo), que pueden provocar efectos térmicos inimaginables. Además de esto, se genera abundante hidrógeno durante el cortocircuito de un sistema de baterías de un sistema de SAI (también se genera durante la operación normal, de ahí la necesidad de equipos especiales de ventilación y extinción y el acceso restringido), y es bien conocido que las baterías son propensas a explotar en caso de incendiarse (de ahí las advertencias impresas incluso en las baterías AA pequeñas).

Este infierno podría fácilmente haber derretido el plomo de las baterías, cuyo punto de fusión es aún más bajo que el del aluminio, se encuentra dentro del rango de temperaturas del incendio de un edificio y es mucho más bajo que el punto de fusión del acero. Esto habría permitido que el metal fundido fluyera sin dañar las columnas de acero, que es lo que la evidencia visual muestra.

En otras palabras, el cortocircuito y fundición de un sistema de SAI provee una explicación simple y muy plausible para la fuente incandescente.

La confirmación del NIST

Henry62 contactó con el NIST para sugerir esta segunda posibilidad. El 17 de marzo de 2008, recibió el siguiente email de Michael E. Newman, portavoz de la investigación del WTC del NIST (negrita añadida):

Correo electrónico con la respuesta del NIST

Enrico,

Se realizaron reformas en 1991 para reforzar el piso 81 del WTC 2 en una área ocupada por el United Parcel Service.

Se realizaron reformas en 1999 al piso 81 en un área del piso ocupada por el Banco Fuji para acomodar el peso de un sistema de alimentación ininterrumpida.

Ambas modificaciones están documentadas en la sección del Informe de la Investigación sobre el WTC del NIST conocida como NCSTAR 1-1C (véase http://wtc.nist.gov/NISTNCSTAR1-1C.pdf).

Lo que quizá sea confuso es que ambas reformas se realizaron en áreas donde hay celosías de dos vías (las esquinas del edificio) y que los acrónimos (UPS por "United Parcel Service" y "uninterruptible power supply") son los mismos.

Sin embargo, dichas reformas fueron realizadas con ocho años de diferencia por dos inquilinos diferentes, así que no hay relación entre ellas.

Espero que esto responda su pregunta.

Gracias,

Michael Newman Portavoz, Investigación WTC NIST

El NIST, por tanto, confirma que había un sistema de alimentación ininterrumpida ubicado en la planta 81 de la Torre Sur, donde se observó la fuente incandescente. En otras palabras, hay una explicación clara para este fenómeno que no requiere el uso de termita o cualquier otra tecnología conspiratoria.

En cuanto a la afirmación del NIST de que United Parcel Service fue de hecho inquilino de la planta 81, estamos esperando una clarificación de la compañía.

Véase también:

- ¿SAI en el piso 81 del WTC 2?

2009-03-13

¿SAI en el piso 81 del WTC 2?

Por Enrico Manieri (Henry62) - Traducido de la versión inglesa por Red crítica del 11-S con permiso del autor.

Original en italiano
Traducción al inglés

Resumen: La investigación de las causas de un flujo manifiesto de material incandescente desde la esquina del piso 81 de la Torre Sur lleva al hallazgo de evidencias de un sistema altamente inflamable de SAI (Sistema de alimentación ininterrumpida) en ese lugar y sugiere una causa posible para que se produjera tal flujo y el fuego asociado. Se proporciona evidencia fotográfica de los fallos de los pisos. El acero fundido se descarta como parte del flujo.

***

El 3 de septiembre de 2006 tomé parte en el segundo programa Especial TG1 sobre misterios del 11-S emitido por la cadena nacional de TV italiana Raiuno. Durante el programa, el presentador, Roberto Olla, me preguntó qué pensaba del material incandescente que se veía y se grabó fluyendo de los pisos 80-81 de la cara norte de la Torre Sur del World Trade Center (WTC2), poco antes de que el edificio colapsara.

Flujo de material incandescente visible en el WTC2 antes del colapso

Se trata de un vídeo bien conocido, que muchos teóricos de la conspiración usan como evidencia de que había acero fundido en la Torre Sur antes de que colapsara.

El material que fluye no ha sido identificado con total seguridad. La opinión experta que prevalece es que se trataba de aluminio fundido, no acero, mezclado con otros materiales del suelo afectado que se pusieron en contacto con el metal fundido o muy caliente.

El NIST clarificó su opinión sobre este asunto en el FAQ (preguntas frecuentes) que publicó en agosto de 2006. Su conjetura es que el origen del flujo fue un charco de aluminio fundido de la estructura del Boeing 767-200 que golpeó la Torre en el piso afectado, con la adición de otros materiales, como resinas, plásticos o cristal de los elementos de oficina y de los muros interiores. A medida que las celosías de los pisos 80 y 81 cedieron y combaron el piso, el charco encontró un camino para fluir hacia afuera.

El fallo de esos pisos también está documentado mediante fotografías tomadas desde el exterior del edificio, que muestran las celosías de los suelos asumiendo posiciones que diferían en gran medida de la configuración para la que fueron diseñados.

Evidencias de la inclinación de uno de los pisos debida al fallo de las celosías de sujeción

De acuerdo al NIST, por tanto, el material de aleación ligera del avión y del edificio se fundió y se acumuló en el suelo. Esta fundición fue provocada por las altas temperaturas del virulento incendio que afectó los pisos 80 y 81 cerca de la cara norte de la torre. El material fluyó probablemente del piso 81 al 80 y entonces se derramó hacia el exterior desde allí, con materiales entremezclados, como sulfato de calcio (yeso) y plásticos, que había en abundancia en el edificio.

Evidencias de la inclinación de varios pisos debida al fallo de las celosías de sujeción

Mi opinión sobre este tema es bastante evidente: no creo que sea acero fundido por la simple razón de que este material se derramó durante varios minutos desde la misma posición, sin que hubiera signos de fundición de la estructura de acero que soportaba ese lado del edificio, que habría estado en contacto directo con este material fundido.

Es bastante obvio que la estructura de acero de ese lado habría sido afectada si la temperatura del flujo fundido hubiera sido próxima al punto de fusión del acero (unos 1.500°C), pero no habría tenido problema en suportar una aleación ligera de 600-650°C, aun si se hubiera sobrecalentado hasta aproximadamente 800°C.

Trabajos de refuerzo para el SAI

En mi respuesta durante el programa de TV mencioné que probablemente había baterías eléctricas en el piso 81 de la Torre Sur, pero algunos sitios a favor de la teoría conspirativa ridiculizaron esta conjetura. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que el sarcasmo y la ironía son normalmente signos de falta de argumentos mejores, así que no les dediqué mayor atención a tales comentarios.

Mi conjetura se basaba en varios hechos. En primer lugar, había descubierto que el informe final del NIST, NCSTAR 1-1, especificaba las reglas de la Autoridad Portuaria (PANYNJ) para las reformas a la estructura de las Torres Gemelas solicitadas por los inquilinos.

Texto: Procedimientos para los proyectos de reforma por parte de los inquilinos de las Torres Gemelas

Puesto que el flujo afectó específicamente a unos cuantos pisos claramente identificados, busqué informes de reformas de las estructuras de soporte de esos pisos e información para identificar el inquilino o inquilinos del piso 81, que podrían habar provocado el flujo del material fundido.

En la página 136 del mismo informe del NIST encontré esta tabla que mencionaba a United Parcel Service, mejor conocida como UPS, como inquilinos del piso 81 de la Torre Sur y, aún más importante, mencionaba ese trabajo de refuerzo de los pisos en la parte llamada «de dos vías» del piso en 1991.

Texto: Miembros estructurales que fueron reforzados (pisos 81 y 96)

También encontré esta información en la página 50 del informe NCSTAR 1-1C:

Texto: Miembros estructurales que fueron reforzados (pisos 81 y 96)

Por supuesto, quedé bastante intrigado por esto, así que investigué más. ¿Por qué United Parcel Service, una casa bien conocida de mensajería, tendría un almacén en el piso 81 de la Torre Sur y llevaría a cabo un refuerzo sumamente caro de las estructuras de los pisos?

Lo primero de todo, comprobé el significado de la expresión «de dos vías» en este contexto. Este dibujo del plan de pisos de las Torres Gemelas, de la página 30 del informe NCSTAR 1-1, dio la respuesta:

Esquema de una planta típica del WTC2 respecto a la alineación de celosías, mostrando que las áreas «de dos vías» se corresponden con las esquinas

Resultó que el área «de dos vías» era la región de la esquina donde el flujo se había dado.

Habiendo establecido esto, el siguiente paso era determinar en qué parte de ese piso se localizaba exactamente. Otra tabla, en la página 170 del informe NCSTAR 1-1C, fue la que proporcionó esta información:

Texto: Miembros estructurales que fueron reforzados en el WTC 2 (NCSTAR 1-1C, tabla 4-6)

En 1999, el inquilino de la planta 81 del WTC2, el Banco Fuji, llevó a cabo más refuerzos del área «de dos vías» con el siguiente motivo:

"Los documentos hacen referencia a añadir refuerzo a las celosías de suelo de dos vías existentes para acomodar un nuevo espacio de trabajo para SAI. Los documentos no especifican la cantidad de refuerzo requerida para las nuevas cargas impuestas".

Este trabajo fue llevado a cabo por la firma de ingeniería LERA, que había sido responsable de los cálculos estructurales para la construcción de las Torres Gemelas.

La tabla 13.2 en la página 111 del informe NCSTAR 1-1H de nuevo resume el trabajo de refuerzo llevado a cabo en varias fases por el Banco Fuji sobre múltiples pisos del WTC2, incluyendo el piso 81 y extendiéndose también a los pisos 80 y 82.

Texto: Sumario de reformas realizadas por los inquilinos en los pisos afectados (NCSTAR 1-1H, tabla 13-2)

UPS vs UPS

Como nota interesante, en mi opinión todavía queda un elemento de duda, puesto que esta tabla también muestra que el inquilino era el Banco Fuji: nada que ver con United Parcel Service.

En los sectores bancario y tecnológico, «UPS» tiene un significado muy específico: Uninterruptible Power Supply (en español, «sistema de alimentación ininterrumpida» o SAI). Este es el nombre que se les da a los sistemas de baterías que aseguran el suministro continuo de potencia eléctrica para salas de ordenador y dispositivos médicos eléctricos donde no se puede tolerar la menor interrupción del suministro.

¿No es notable que en el mismo piso, la misma zona «de dos vías» de la Torre Sur, exactamente donde el misterioso flujo sucedió, estuviera ocupada por «UPS United Parcel Service» en 1991 (según el NIST) y por el Banco Fuji en 1999 (de nuevo según el NIST) y que el Banco Fuji llevara a cabo trabajos de refuerzo «para acomodar espacio para UPS [SAI]»?

Bien puede ser así, pero mi sospecha personal es que el acrónimo «UPS» fue malinterpretado como refiriéndose a la compañía de mensajería internacional cuando en realidad se refería a uno de los recursos tecnológicos de Fuji.

Varias fuentes confirman que el equipo de proceso de datos relativo al centro de computación estaba ubicado en ese piso: los supervivientes lo han atestiguado, e incluso fuentes pro-conspiración (Christopher Bollyn, algunos meses después) mencionan un «garganta profunda» sin nombre que dice haber trabajado en esas mismas dependencias.

Me gustaría puntualizar que el programa de la TV Italiana fue emitido varios meses antes de que esos rumores pro-conspiración circularan. Para mí, esos rumores simplemente confirmaron mi conjetura inicial, que estaba basada en el análisis de los datos técnicos oficiales.

Así que el piso 81 de la Torre Sur aparentemente tenía una gran porción de su área ocupada por las baterías de un SAI que pertenecía al Banco Fuji. Sin embargo, esto puede parecer irrelevante a muchos lectores que no están familiarizados con los sistemas de SAI para ordenadores centrales de tamaño medio o centros de datos.

Una visita a un centro de SAI

En los años 90 estuve implicado profesionalmente en este campo, específicamente en robotizar el manejo de cintas de archivo electrónicas y en dirigir los sistemas de SAI de un grupo bancario puntero italiano, así que estoy muy familiarizado con los problemas de seguridad y las características físicas y químicas de esas baterías.

Para poder explicar qué aspecto tiene un sistema de SAI grande a los que no están familiarizados con estos dispositivos, le pedí permiso a una compañía de servicios bancarios para tomar fotografías de una de sus salas de baterías, que debían de ser similares a las que había instaladas en el piso 81 del WTC2. No hace falta decir que esta área es particularmente sensible y delicada en una compañía, así que cumpliré con su petición de anonimato.

El acceso a esta área está adecuadamente protegido por puertas controladas por lectores de tarjetas, sistemas de vigilancia tecnológicos y de seguridad, y por guardias armados. Sólo al personal de mantenimiento se le permite normalmente entrar.

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Las siguientes fotografías NO muestran el WTC2

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Se limitan a ilustrar un ejemplo del posible contenido del piso que se discute y sugieren una razón por la que fueron necesarias dos fases sucesivas de trabajo de refuerzo de celosías, en 1991 y 1999.

Puerta de la sala de baterías
(El cartel en italiano dice: "Sala de baterías - no fumar, prohibido el paso sin autorización".)

Vista de la sala de baterías

Vista de la sala de baterías

Las fotografías muestran claramente que este tipo de SAI consta de un enorme número de baterías de plomo, cada una capaz de suministrar un voltaje nominal de 2 V. Las baterías están conectadas en serie para proporcionar un total de 440-480 V, tal y como se muestra en los instrumentos de medida (mostrados a continuación) ubicados fuera de la sala de baterías.

Vista de los medidores

Para proporcionar 480 V con baterías de 2 V se requieren 240 baterías conectadas en serie para asegurar que los sistemas electrónicos protegidos por el SAI están alimentados durante el tiempo suficiente como para que retorne la corriente o arranquen los generadores Diesel.

Detalle de una batería: 2 V, 1350 Ah

Vista de las baterías

Vista de las baterías

Vista de las baterías

Vista de las baterías

Vista de las baterías

El sistema de ventilación ha de cumplir unos requisitos especiales, ya que debe permitir un cambio de aire vigoroso: las baterías se componen de dos electrodos formados por placas alternativas de plomo y dióxido de plomo inmersas en un electrolito (una solución de ácido sulfúrico). Liberan gases tóxicos y, especialmente durante los procesos rápidos de carga y descarga, causados principalmente por un funcionamiento incorrecto, pueden liberar grandes cantidades de hidrógeno, que es un gas es altamente inflamable que, combinado con oxígeno, podría provocar violentas reacciones explosivas, como quizá algunos lectores recuerden de sus clases de química.

Baterías y sistemas de ventilación

Baterías y sistemas de ventilación

Por el mismo motivo de la posible presencia de gases altamente inflamables, la ventilación eléctrica y los sistemas de iluminación deben ser a prueba de chispas, con cables y lámparas que están aislados y sellados herméticamente del entorno de la sala de baterías.

Detalle de los sistemas de iluminación especiales

Baterías y sistemas de iluminación especiales

Casi no hace falta decir que el sistema de extinción de incendios no puede usar líquidos. En su lugar se usan sistemas de halón, lo cual a su vez entraña considerables problemas de seguridad para el personal que podría estar trabajando en las salas de baterías si ocurre una emergencia.

Los sistemas grandes cuentan con botellas de oxígeno para el personal, para proporcionar suficiente aire como para alcanzar las rutas de escape. Este es otro motivo por el cual el acceso a estas áreas está tan restringido. Cualquiera que entre debe conocer exactamente qué procedimiento seguir en caso de emergencia. Ciertamente no es una instalación apta para las típicas visitas de los viajes escolares.

Vista de las baterías

Vista de las baterías

Es particularmente interesante considerar qué podría ocurrir si un cortocircuito afectara a tal sistema de baterías. Las baterías están conectadas en serie entre sí y sus cables están aislados por cubiertas de un plástico especial, como se muestra a continuación.

Detalle del cable de salida

Un cortocircuito de una o más baterías, causado por ejemplo por una celosía metálica que cae durante un colapso, provocaría un arco eléctrico que podría tener consecuencias dramáticas debido a las altas intensidades de corriente implicadas.

En estos vídeos de Youtube, podemos ver los efectos térmicos sobre una barra de acero de una corriente eléctrica de alto amperaje (900 amperios y 700 amperios) y bajo voltaje (2 voltios):

video

video

Como referencia para las estimaciones, consulté los datos de las de las baterías manufacturadas por FAAM. Sus características físicas y geométricas están resumidas en la siguiente tabla.

Tabla de datos geométricos de baterías

Esta tabla muestra que una sola batería puede pesar de 8 kg (para los modelos de baja capacidad con C10 = 100 Ah) a 111 kg (para las baterías con C10 = 1500 Ah).

Una batería como las que se muestran a continuación tiene un C10 de aproximadamente 400 Ah y puede equipararse con el modelo FAAM GFM-400, que pesa aproximadamente 30 kg (los estándares europeos usan C10, mientras los estándares americanos usan C20).

Baterías de unos 400 Ah

Las baterías mostradas a continuación tienen un C10 = 1.340 Ah y por tanto pueden considerarse equivalentes a un modelo entre el FAAM GFM-1000 y el GFM-1500, con un peso estimado de 80-90 kg cada una.

Baterías de 1.340 Ah

La corriente de cortocircuito que una sola batería puede suministrar se indica en la siguiente tabla.

Tabla-sumario con las corrientes de cortocircuito de las distintas baterías

Esta tabla muestra que una batería con un C10 = 400 Ah genera, en caso de cortocircuito, 6.816 amperios, y puede llegar a suministrar por encima de los 10.000 amperios en el caso de baterías con un C10 = 1.340 Ah. Estamos hablando de corrientes con miles de amperios, que pueden producir efectos térmicos inimaginables.

Además de todo esto, durante el cortocircuito se genera abundante hidrógeno, que es altamente inflamable.

Había un sistema similar instalado en el piso 81 del WTC2, exactamente donde el flujo de material fundido se observó.

Ante estos hechos, es muy probable que el flujo se debiera a una aleación ligera de aluminio pero también al plomo de las baterías, combinado con otros materiales originalmente hallados en el piso 81. Esta combinación de materiales, tras la falla del suelo, se derramaron al piso 80 y desde ahí salieron al exterior por el lado del edificio. En mi opinión, el peso de las baterías y el debilitamiento causado por el fuego en el piso 80 (que comprometió la capacidad estructural de las celosías del piso superior) jugaron un importante papel en el fallo del piso 81.

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El autor agradece a la
compañía de servicios tecnológicos
el permiso para acceder y fotografiar
una de sus salas de baterías.
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¡NOTICIAS DEL NIST!

Tras ser publicado mi artículo, escribí al NIST para pedir información sobre el significado de UPS.

El 17 de marzo de 2008, recibí este email del Sr. Michael E. Newman, Portavoz, "Investigación WTC NIST":

Email del NIST

fecha: 17 de marzo de 2008, 19:23

De: Michael E. Newman


Re: Pregunta sobre UPS en WTC2

Enrico,

Se realizaron reformas en 1991 para reforzar el piso 81 del WTC 2 en una área ocupada por el United Parcel Service.

Se realizaron reformas en 1999 al piso 81 en una área del piso ocupada por el Banco Fuji para acomodar el peso de un sistema de alimentación ininterrumpida.

Ambas reformas están documentadas en la sección del Informe de la Investigación sobre el WTC del NIST conocida como NCSTAR 1-1C (véase http://wtc.nist.gov/NISTNCSTAR1-1C.pdf).

Lo que quizá sea confuso es que ambas reformas se realizaron en áreas donde hay celosías de dos vías (las esquinas del edificio) y que los acrónimos (UPS por "United Parcel Service" y "uninterruptible power supply") son los mismos.

Sin embargo, dichas reformas fueron realizadas con ocho años de diferencia por dos inquilinos diferentes, así que no hay relación entre ellas.

Espero que esto responda su pregunta.

Gracias,

Michael Newman Portavoz, Investigación WTC NIST



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Michael E. Newman - Oficial de comunicación Senior

Oficina de Asuntos Públicos - Instituto Nacional de Estándares y Tecnología

100 Bureau Drive, Parada 1070 - Gaithersburg, MD 20899-1070

Información sobre NIST en

http://www.nist.gov/

Noticias del NIST y boletín Tech Beat en http://www.nist.gov/news

Información sobre la investigación del WTC en http://wtc/nist.gov/

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Quiero dar las gracias al Sr. Newman y al NIST por su clara y amable respuesta.

En mi opinión es la primera vez que el NIST habla claramente de una área de SAI en el piso 81º del WTC2, así que mi hipótesis se ve confirmada por la investigación del WTC del NIST.

¡Creo que este es un gran resultado para un pequeño blog italiano como «11-SETTEMBRE»!

Véase también:

- El NIST confirma que «UPS» en el piso 81 se refería a un SAI; podría explicar la «fuente» incandescente